CAMINAR POR EL CAMINO


El año pasado conseguí un titulo importante, más que de licenciado o cualquier titulo nobiliario que te pueda caer por herencia o méritos.

El año pasado conseguí la Compostela, un papel, impostado y turístico, con su gracejo para el que lo consiga sin caminar. Un trofeo para el que se ha dejado los pies por el Camino. Un papel que te inviste con el titulo de peregrina.

De hecho es, junto con el de “Navegante de Alborán” una de las cosas de las que mas orgullosa me siento y que mas ilusión me hace tener rodando por casa.

Todo empezó de la forma más trivial y tontita posible. Tu amiga de toda la vida que te llama, te cuenta un par de anécdotas, y así, como quien no quiere la cosa te propone: ¡oye que he pensado hacer el Camino este verano! ¿Te vienes?. Eeeeehtoooooo, pos vale, pos vamos.

No tengo yo muy claro el porqué, desde luego no era una cuestión de fe, que si llego a tenerla la hubiera perdido en la experiencia. Menuda romería erótico-festiva-consumista de los güevos. Lo del senderismo siempre me ha parecido un poco rallante. ¿Qué se me ha perdido a mí por el Camino de Santiago? Nada. Nada de nada. Pero me fui a hacerlo.

Me gustaba la idea esa de desplazarme a los sitios donde me llevaran mis pobres pies, llevarlo todo en la mochila, decidir las rutas día a día (si, lo había planificado todo, pero ya sabia que eso era algo solamente orientativo). No tuve problema con lo de andar a mínimos de ropa y comodidades, que eso navegando en un velerito chico lo aprendes del tirón y a la primera, desprenderse de lo superfluo es un ejercicio vivificante, regenerador y necesario, por lo menos una o dos veces al año. Si no lo haces, nunca sabrás como de grande es tu salón.

Preparas, entrenas, prevés y te vas. Y allá que estas en mitad de los bosques de robles y castaños, andando, andando, andando, y aparecen minúsculas iglesias de piedra con verdín, solemnes cementerios escondidos, senderillos retorcidos, estrellas que marcan el camino, gentes que te desean buen camino y fuentes con un agua fresca inmejorable……………y ahí te han pillao. Ya eres adicta. Te jodes.

Ahora vuelvo a preparar otro tramo, otras iglesias, otros senderos, otra gente, y caminar en los bosques, con rumbo, sin prisas, ¿Cuántos días? Pos a lo que dé el presupuesto. ¿Cuántos kilómetros? A lo que den los pies.

Me da mucho igual, solo quiero volver a caminar por el Camino.

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2 comentarios:

Cristina y Carlos dijo...

Me ha encantado tu relato. Enhorabuena

Cristina y Carlos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.