LA DAMA
10:13 |
La dama, la reina, la señora del tablero, es inteligente, seductora e intrigante. Se sabe vigilada y protegida por todas las demás piezas, con sus movimientos elegantes y rápidos reparte amenazas o cortesías, sin descomponer el gesto.
Es ambiciosa, a pesar de su poder, sabe que cualquiera puede ocupar su lugar, pero no de una forma gratuita. El camino para llegar a convertirse en dama está lleno de trampas mortales y sembrado de enemigos.
Se mueve con libertad por todo el tablero, hace visitas a la corte vecina y siembra discordia, no es bueno menospreciar a la dama, ni es prudente arriesgarla, si el trofeo no es la cabeza del monarca oponente.
Ella es la abeja reina en un enjambre de políticos y guerreros, puede ser una amenaza simultanea para más de una pieza a la vez.
Hay quien piensa que la dama se mueve de forma voluble y caprichosa, pero cada paso está pensado y medido en todas sus consecuencias, no debe dar un paso en falso, y lo sabe. A pesar de ello no renuncia a las sonrisas y las reverencias, haciendo que el enemigo piense que la cruel batalla, no es más que un juego cortesano. Su superficialidad, es letal.
Cuando pasea por el tablero, todos los demás respiran entrecortadamente, vigilándola de cerca, porque saben que la perdida de la dama anuncia el principio del fin.
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EL ALFIL
12:02 |
Seguramente es la pieza más curiosa del tablero, la que ha sufrido más cambios; ha sido elefante, obispo, incluso camello y loco. Lógico, cualquiera se volvería loco con tantos cambios de personalidad.
Algunas veces están ligados al servicio de la reina, otras al del rey, son un poco obtusos, por eso solo se deslizan por el color que les asignan, y hasta un peón puede bloquearles el paso.
El alfil es un buen soldado, obedece órdenes, y es fiel a su misión, no le gusta el protagonismo, por eso su paso es sesgado, aunque ágil. No conviene perderlo de vista, si no encuentra obstáculos, puede correr de una punta a otra anulando cualquier amenaza.
Si un alfil consigue ponerse de acuerdo con su compañero que deambula por el otro color, consiguen bastante control sobre la batalla. Eso siempre es un riesgo, porque están acostumbrados a trabajar en equipo y dos alfiles que se complementen pueden definir el final del combate.
No es tan solemne como la torre, ni tan ansioso como el caballo, es un guerrero curtido que prefiere administrar sus energías para llevar las escaramuzas hasta el final, son la guardia de corps de los reyes, y por lo tanto, leales hasta el final.
LA TDT, EL FACEBOOK Y OTROS ASUNTOS
13:22 |
(Por si mi querido Emi se pone a leer)
Debo de estar haciéndome vieja, bueno, desde luego, tampoco es que este en plena juventud, pero hay cosas que no acabo de entender.
Por ejemplo, la TDT, ¿Qué salimos ganando con la TDT?, por circunstancias mías, no suelo ver la tele por la tarde-noche, llego a casa muy tarde y voy directamente a la cama, y me pongo con el zapping. Aparte de los canales que hemos visto toda la vida, hay otros pocos más, hasta veintitantos, con una oferta un tanto extraña, a saber: Un par de ellos en los que se eterniza el debate político hasta la nausea, unos cuantos, con unos concursos rarísimos en los que unas chicas tetonas, que con gestos de malos modos, apresurando a la audiencia, nos animan a llamar para acertar un nombre de ciudad que desordenada se lee; CE AL BA TE, pero que nadie atina a ordenar, a pesar de la desabrida urgencia de la presentadora.
Y mis favoritos, los canales de tele tienda, ¿Qué sería de los insomnes sin los canales de tele tienda? Personalmente, siempre me han divertido mucho, cuchillos que cortan latas, sartenes que fríen chirlas del rio, manejadas por un cocinero histriónico, aparatos de gimnasia que herniarían a cualquier atleta olímpico…el rosario de ofertas es interminable, pero sin duda, lo que más despierta mi ternura es la crema facial de veneno de serpiente, en la línea mas genuina de los charlatanes de carromato, con sus pociones milagrosas, y a estas alturas del milenio, nos vuelven a vender, ¡veneno de serpiente!. Es sencillamente enternecedor por lo que tiene de ingenuo, y además bastante menos repulsivo que aquel invento de las babas de caracol.
Para poder disfrutar de esta maravillosa oferta, nos hemos tenido que proveer, de unos magníficos cacharritos adaptadores, para no quedarnos atrás en la increíble innovación, o, en el mejor de los casos, con una estupenda pantalla plana con el dichoso TDT incorporado. Indudablemente, una gran inversión.
¿Y el facebook? Pues no, tampoco acabo de pillarlo, hay millones de personas y entidades variadas, con su cuenta de facebook, dejando aparte lo de las entidades (que también hay cada grupo que se las trae) centrémonos en las páginas de personas.
La mayoría, nos movemos por la edad media (no la de los castillos, sino esa que va de los treintaitantos a los cincuentaytantos) y no desperdiciamos ni una oportunidad de ser superficiales y anodinos. Solo hay que darse una vuelta por los “muros”, para comprobar que, después de un buen rato de saltar de uno a otro, no has conseguido leer casi nada interesante o que por algún motivo merezca la pena.
Supongo que todas esas personas, cuando queremos comentar algo con los amigos, volvemos a los métodos más privados, como llamar por teléfono o mandar un mail, porque lo que son cartas de verdad, ya no las escribe nadie.
Los perfiles son otra historia; somos todos taaan interesantes, tan intrépidos, tan solidarios, tenemos una vida interior tan rica y una vena creativa tan sutil, es que vamos, somos la caña, todos, ¡que ricura! . Y tienen el agravante, que muchas personas, ofrecen cientos de datos de edad, domicilio, gustos, preferencias políticas, religiosas y una sarta interminable de fotos personales, incluidas las de nuestros hijos…… ¿Por qué ponéis tantos datos? Es una peligrosa manera de quedar expuestos, hay muchas campañas para que vigilemos que hacen nuestros hijos en el ordenador. Propongo una campaña para que alguien nos modere a nosotros, que nos estamos volviendo un poco imbéciles, con tanta fotito y tanta idealización fantástica sobre nosotros mismos.
Resumiendo, tengo mis teles con el susodicho cacharrito, no sea que me quede con el apagón.
Una amiga me abrió cuenta en el facebook, y por supuesto la uso, pero echo de menos sentarme al sol con unos amigos y unas coronitas, para comentar, entre otras cosas, lo mala que es la crisis de los cuarenta y la programación de la tele.
EL CABALLO
11:03 |
Antes de empezar la partida el caballo piafa nervioso en su casilla, caracolea y se encabrita, y a su jinete le cuesta mantenerlo a raya.
Ha sido adiestrado para la batalla, y en el momento que lo liberan de la rigidez de la formación de inicio, trota al centro haciendo cabriolas, con su cola en alto y las orejas erguidas.
El caballo es un enemigo formidable, salta imprevisiblemente sobre cualquiera, cambiando el color de donde apoya sus cascos, su jinete reparte mandobles haciendo molinetes. Incluso la poderosa dama, teme al caballo. Solo los pequeños peones no se dejan deslumbrar por su ligereza, e intentan parar su baile letal.
El movimiento del caballo, aparentemente arbitrario, ha fascinado a muchos de los que lo han contemplado, llegando a emplear años y años analizando su paso elegante, y convirtiéndolo en un juego matemático, solo accesible a mentes privilegiadas.
Aparentemente es una pieza vital y llena de energía, pero esa imagen es engañosa, la mayoría de las veces, el caballo es el heraldo de la destrucción.
LA TORRE
19:17 |
La torre, es inmensa, inamovible, inicia su marcha paquidérmica, siempre en línea recta.
La torre no tiene prisa, cuando encuentra una pieza enemiga, se queda al lado intimidándola para que huya, la torre impone su presencia y los pequeños peones tragan saliva, mientras los alfiles aprietan nerviosos la empuñadura de su arma.
Cuando una torre ataca, todas las demás piezas parecen frágiles y perecederas, si pudiera, en lugar de ocupar su casilla, las aplastaría dejándolas como alfombrillas bajo sus pies.
Como es lógico, la torre tiene el mismo sentido del humor y la misma agilidad de una piedra, y eso le molesta. Únicamente está pendiente de su rey, y a su más mínimo gesto, acude en su auxilio, haciendo de contención entre él y las acometidas del enemigo.
Le cansan las escaramuzas, prefiere enrocarse y vigilar la batalla desde un otero, a una distancia prudente, donde el chocar de las armas solo se perciba como un zumbido distante.
En el momento en que abandona el tablero, todas las demás piezas detienen la lucha, para contemplar como la torre abandona el campo de batalla, despacio, solemne.
LA ESTETICA EN LA BATALLA
12:56 |
Me gusta el ajedrez, la perfección matemática en los escaques, dos formaciones enfrentadas, midiéndose, estudiándose. Me gustan las piezas , infantería, caballería, torres de asedio….
El ajedrez representa la épica de las antiguas guerras (que por otra parte eran tan sucias y tan dolorosas como las actuales), habla de estrategia, de honor, de un mundo que se confunde con los viejos relatos y las historias medievales.
Por eso he empezado esta serie de comentarios, el peón, esta algunas entradas más abajo, después llegara la torre, los caballos y todos los demás por orden de protagonismo. No pretendo hacer un tratado, sería una temeridad por mi parte, y una estupidez, simplemente os cuento lo que me sugieren este puñado de belicosos personajillos. Espero que lo disfrutéis.
EL BALCON
9:58 |
La Lola
canta saetas.
Los torerillos la rodean,
y el barberillo
desde su puerta,
sigue los ritmos
con la cabeza.
La Lola, esa
que se miraba
tanto en la alberca.
La Lola
canta saetas.
Los torerillos la rodean,
y el barberillo
desde su puerta,
sigue los ritmos
con la cabeza.
Entre la albahaca
y la hierbabuena,
la Lola canta
saetas.
La Lola, aquella
que se miraba
tanto en la alberca.
EL CULO CON LAS TEMPORAS
13:41 |
Estoy harta, harta y reharta. ¿Por qué se hacen distinciones y categorías entre los asesinos? El fulano, que sigue a su mujer o a su ex mujer, la acecha y se acerca, la apuñala o la golpea, o las dos cosas, acaba con ella. Es un hijo de puta asesino.
El niñato de mierda, que sale de su casa con su puño americano, y su navaja de mariposa, se pone hasta arriba de pastillitas y de alcohol, y busca bronca desesperadamente para poder dar salida a su ira y a su salvajismo. No le importa machacar al primero que lo mire, o mejor, a ese y a todo el intente defenderlo. Es un hijo de puta asesino.
El descerebrado, que tiene apuntado todos los pasos de otra persona, lo persigue, se convierte en su sombra y aprovecha el momento mas relajado, el mas inocente, para ponerle una pistola en la nuca y deja su masa encefálica esparcida por todo el bar. Es un hijo de puta asesino.
¿Por qué nos intentan explicar que hay diferentes matices entre estas cosas? No los hay, el que mata, es un asesino. Y no estoy hablando de accidentes, ni de negligencias, hablo del que quiere matar, escudarse tras una decepción amorosa o vital, detrás de consignas políticas mas o menos acertadas, detrás de la edad o del vacío existencial de esta sociedad, es una milonga infumable, si alguien se la cree, debería de revisar su escala de valores. Matar, nunca está justificado.
No valen todas esas retoricas políticas o periodísticas, todo ese lenguaje,lleno de eufemismos,establecido para dar las noticias o justificar las actuaciones judiciales, no son mas que trucos de trileros verbales, que nos marean, haciendo que perdamos de vista la bolita, que perdamos de vista la percepción de la realidad sencilla de lo que es la vida humana. Violencia de género, violencia juvenil, violencia terrorista…….. No nos liemos, son todos una panda de hijos de puta, unos asesinos.
22:47 |
EL PEON
14:00 |

El peón de ajedrez es una pieza pequeña y numerosa, es la más vulgar de las piezas. Es débil, se refugia en su número, siempre queda algún peón más.
Esta condenado a avanzar, aun conociendo la fatalidad que se cierne sobre él, no puede retroceder, las implacables reglas de juego no se lo permiten.
Nadie levanta un dedo por el sacrificio de un peón, no es importante, el peón avanza con angustia, con resignación, desde el primer movimiento, está viendo la otra orilla del tablero, pero sabe que lo más seguro es que nunca la pise.
Para las figuras, que tiene alineadas detrás, el peón no existe, en su hierática rigidez no pueden bajar la vista, no saben de la existencia del peón, hasta que no se mueve. Pero son conscientes de su utilidad como parapeto, también lo usan en maniobras de distracción, no dudan en arrojarlo en brazos del enemigo, para poder evadir un ataque, y lo sacrifican cuando es necesario sin que les tiemble la mano.
Hay peones que sí consiguen atravesar el tablero, allí, como una crisálida cualquiera, se despojan de su condición de peón y hacen realidad sus sueños, pueden convertirse en cualquier cosa, salvo en rey. Eso no les importa, no hay ningún peón tan tonto como para querer ser rey.
Ya está en las trincheras enemigas, pero ya no es un peón, ahora es un arma muy peligrosa.
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